Hola
He escrito una novela.
No es de humor.
Aunque a ratos se ría.
No es ligera.
Aunque se lea rápido.
Es una historia sobre un grupo de amigos, un verano cualquiera y algo que nadie supo cómo mirar cuando ocurrió.
Hay libros que se leen sin resistencia.
Este no siempre.
El libro
Durante años creyeron que la amistad bastaba. Que compartir tiempo, rutinas y recuerdos era suficiente para sostenerlo todo. Siguieron reuniéndose, repitiendo gestos y veranos, convencidos de que mientras nadie señalara nada, nada estaba realmente roto.
Esta novela no gira en torno a un hecho excepcional, sino a un silencio prolongado. A lo que ocurre cuando algo grave se integra en la normalidad y acaba convirtiéndose en una forma de convivencia.
La experiencia de lectura
Aquel verano se lee con facilidad, pero no siempre con comodidad. Empieza desde lo reconocible, desde la conversación ligera y la dinámica de grupo, y avanza sin avisar hacia un lugar más denso.
No hay giros diseñados para sorprender ni escenas pensadas para impactar. Lo que pesa aquí es el tiempo, la repetición y la decisión constante de no nombrar lo que incomoda.
La historia se sitúa en los años noventa, pero no se lee desde la nostalgia. Se lee desde ahora.
Desde un presente que se cree más consciente, más informado y más capaz de mirar de frente. La novela no discute ese progreso, pero sí lo pone en cuestión: cuánto hemos cambiado de verdad y cuánto seguimos resolviendo igual aquello que preferimos no afrontar.
Llega un punto en el que seguir leyendo no es difícil. Es doloroso.
Sinopsis
Un grupo de amigos se reúne cada verano desde hace casi treinta años. Comparten rutinas, recuerdos y una sensación de continuidad que les ha permitido seguir adelante sin hacer demasiadas preguntas.
La historia se sitúa en los años noventa, pero se lee desde el presente. Lo que ocurrió entonces no se presenta como un punto de ruptura inmediato, sino como algo que se fue integrando en la vida del grupo hasta convertirse en parte de su forma de estar juntos.
Aquel verano no se construye sobre el impacto, sino sobre el tiempo. Sobre cómo los silencios sostenidos acaban moldeando los vínculos y condicionando lo que cada uno está dispuesto a ver. Una novela que avanza desde lo cotidiano hacia un lugar incómodo, sin necesidad de subrayar ni explicar de más.
Una historia con banda sonora
Durante la escritura, la música no acompañó el proceso: formó parte de la narración. Las canciones que suenan en la historia tienen una playlist propia que puede escucharse antes, durante o después de la lectura.
No explica (casi) nada. Pero coloca al lector en el mismo lugar emocional que los personajes.
El autor
Pepe Navarro (València, 1977) lleva más de veinte años trabajando en el ámbito audiovisual, observando y contando la realidad desde lo cotidiano. En sus proyectos anteriores, el humor ha sido una herramienta para acercarse a las personas y a sus contradicciones, sin caricatura ni distancia cómoda.
Aquel verano parte de esa misma mirada, pero decide no protegerse. La novela fue escrita en un arrebato y trabajada durante mucho tiempo después. No costó escribirla; costó asumirla y luego poder soltarla.
Con honestidad
Este libro no está pensado para tranquilizar ni para cerrar en falso.
No busca gustar a todo el mundo ni ofrecer una lectura cómoda. Si decides entrar, conviene hacerlo sabiendo que la verdad no siempre es cómoda.
La preventa ya está abierta.
El libro estará disponible en muy pocas librerías.

